Bienvenidos Estimados estudiantes

El modelo educativo por Competencias persigue así una convergencia entre los campos social, afectivo, las habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales, motoras, del individuo.

El Aprendizaje Cooperativo MP

El aprendizaje y el trabajo cooperativo es un enfoque que trata de organizar las actividades dentro del aula para convertirlas en una experiencia social y académica de aprendizaje

Curso de Teologia en la educacion

La palabra “teología” viene de dos palabras griegas que significan TEO = DIOS, Logos Estudio; esto quiere decir “el estudio de Dios..

Soy el Autor del Blog

Docente en la especialidad de Filosofia y Teologia, especializaciones en Administracion y gestion institucional, dedicado a la docencia y formacion de los estudiantes en las Areas de Religion Pewrosna y familia.

Filosofia = Amor a la Sabiduria

La filosofía de origen griego, se compone de dos vocablos: philos (“amor”) y sophia (“pensamiento, sabiduría, conocimiento”). Por lo tanto, la filosofía es el “amor por el conocimiento”.

domingo, 4 de agosto de 2019

Sigamos la ruta de las águilas. Siempre hacia arriba, siempre hacia delante..🌱 🦅

La imagen puede contener: pájaro
Las águilas viven 70 años, pero a los 40 años tienen que tomar una difícil decisión, sus uñas se vuelven tan largas y flexibles que no puede sujetar a las presas de las cuales se alimenta. El pico, alargado y puntiagudo, se curva demasiado apuntando contra el pecho y ya no le sirve. Sus alas están envejecidas y pesadas en función del gran tamaño de sus plumas, y para entonces, volar se le hace muy difícil.
Tiene dos alternativas: abandonarse y morir, o enfrentarse a un doloroso proceso de renovación, que consiste en volar a un nido en las montañas cerca de una pared, ya que está seguro. El águila comienza a golpear con su pico en la pared con mucha fuerza hasta conseguir arrancárselo. Después esperará el crecimiento de un nuevo pico, con el que se desprenderá una a una sus viejas uñas. Cuando las nuevas garras comienzan a nacer, comenzará a desgarrarse sus desgastadas plumas.
Y después de todos esos largos y dolorosos cinco meses de heridas, cicatrizaciones y crecimiento, logra realizar su famoso vuelo de renovación, renacimiento y festejo para vivir otros treinta años más...
En nuestra vida para continuar un vuelo de victoria muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación.
Debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos cuyo peso nos impiden avanzar. Solamente libres del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre nos trae.
Renovarse por dentro implica poner orden en el mundo mental, desechando los recuerdos de acontecimientos frustrantes o dolorosos para quedarnos solo con la experiencia de lo que aprendimos.
Para poner en orden, para renovarnos y alzar vuelo, hay que conocernos, saber quiénes somos, cuáles son nuestras potencialidades y a dónde queremos llegar.
No hay necesidad de adaptarse al problema; existe la posibilidad de librarse de él. Pero el camino es un poco difícil, el camino es un desafío. Es una elección tuya.
Sigamos la ruta de las águilas. Siempre hacia arriba, siempre hacia delante..🌱
🦅

martes, 16 de julio de 2019

Frases propias Para reflexionar




domingo, 12 de mayo de 2019

ESPÍRITU SANTO Y CARISMAS DENTRO DE LA IGLESIA


Tema:          ESPÍRITU SANTO Y CARISMAS DENTRO DE LA IGLESIA
Realizamos carteles sobre los dones del Espíritu Santo y carismas dentro de la Iglesia
NI POR UN MILLÓN:

En un caluroso día de mayo fue llevada a la casa de la Caridad de la madre Teresa Calcuta una mujer reducida a un pequeño bulto deforme y maloliente, un pobre Cuerpo sin carnes muy semejante a una radiografía, con las llagas abiertas hablan de una larga historia de sufrimiento; la madre Teresa mientras lava delicadamente con agua desinfectando todo el cuerpo, invita a otra hermana que traiga un tónico ya una tercera le pide un caldo tibio;  la mujer sea reanima los ojos desencajados cobran vida, la mujer pregunta a la Madre Teresa de Calcuta ¿porque hace esto? porque te quiero le dice solamente la madre Teresa
la mujer le toma la mano con mucha fuerza y le pide que le diga de nuevo, La madre le dice con mucha dulzura te quiero, la mujer estrecha las manos las de la madre teresa las lleva sobre su pecho y entre labios se dibuja una tierna sonrisa, el Periodista que estaba acompañando toda esta escena se retira un poco por las náuseas que le provoca el mal olor de las llagas y dice huele muy mal el cuerpo muy  maltrecho de aquella mujer.
 también el periodista le pregunta a la madre teresa de Calcuta ¿Por qué lo hace? ¿quién le da la fuerza? yo no lo haría por todo el oro el mundo, la madre Teresa de Calcuta lo mira con amor y le responde Yo tampoco con una sonrisa yo lo hago sólo por el señor Jesús
Respondes las Interrogantes:
·         ¿Por qué la Madre teresa realiza estos actos?
·         ¿Qué es lo que le daba fuerza para atender a los más necesitados?
·         ¿Por qué el periodista no entendía el trabajo de la Madre teresa?

Dos Nos habla:

Carta a los Efesios:  Ef. 5, 8-9: "En otro tiempo ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Pórtense como hijos de la luz, con bondad, con justicia y según la verdad, pues ésos son los frutos de la luz."
Respondes las Interrogantes:
·         ¿Qué significa ser luz en el señor?
·         ¿de que manera se porta un hijo de la Luz?
·         ¿se puede ser bueno sin ser generoso? ¿Por qué?

Profundicemos:
¿QUÉ SON LOS CARISMAS DEL ESPÍRITU SANTO? ¿COMO SABER CUÁLES SON VERDADEROS?
Por: P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E. | Fuente: Institudo del Verbo Encarnado // www.teologoresponde.com.ar 

El primero y principal don que recibe la Iglesia es el don personal del mismo Espíritu Santo (Rom 5,5; 8,15...) que nos ha sido merecido por Jesucristo, don también del Padre (Jn 3,16). Ese don increado del Espíritu produce como consecuencia inmediata la caridad, calor de su fuego (1 Cor 12,31. 14). Ella es por eso el mejor y más excelente de los dones. Luego, toda la multiforme acción de Jesucristo por su Espíritu y del Espíritu en Jesucristo, crea esa innumerable variedad de carismas, vibraciones y aspectos de aquella increada y creada caridad. Unidad radical y  originadora: el Espíritu; y diversidad incesante de efectos de la misma (1 Cor 12,4; 1 Pet 4,11).

S. Pablo nos ha ofrecido varias clasificaciones de carismas (Rom 12,6 ss.; 1 Cor 12; Eph 4,11 ss.). Evidentemente, no quieren ser exhaustivas. Es empeño inútil e imposible tratar de hacer por eso un esquema rígido dentro del cual cupiese toda la infinita dinámica del Espíritu. Pero sí que nos indica claramente: 1°: que todo en la Iglesia es don por parte de Dios; los diversos ministerios también, empezando por el apostolado estricto de los doce y de Pablo (1 Cor 12,28; Eph 4,11), y de la jerarquía que les sucede (1 Tim 1,18; 4,11-12; 4,16); 2°: que todo carisma, por personal y particular que quiera pensarse, es, directa o indirectamente, para la común utilidad de la Iglesia (1 Cor 12,7), para la edificación del cuerpo de Cristo (1 Cor 14; Eph 4,12; cfr. 1-Pet 4,10); 3°: que el Espíritu los distribuye libérrimamente, como quiere y a quien quiere (1 Cor 12,11; Eph 4,7).

PODEMOS CLASIFICARLOS DEL MODO SIGUIENTE:
a) Carismas ministeriales oficiales: jerarquía, sacerdocio ministerial (con sus múltiples quehaceres magisteriales, sacramentales, pastorales en general), vida religiosa en cuanto organizada y aprobada por la jerarquía, el estado matrimonial, etc.
b) Las diversas vocaciones particulares para entrar en esos ´órdenes´ ministeriales.
c) Las gracias personales privadas que recibe cada cual, y que pueden ser a su vez ordinarias y extraordinarias, según el modo normal o no de darse aquéllas, y que generalmente se acompaña en el segundo caso de una toma de conciencia (psicologismo) de la presencia y actuación de las mismas.
d) Hechos trascendentales, maravillosos que dentro de la historia de salvación que vive la Iglesia, impactan más o menos su realización, p. ej., grandes figuras proféticas y santas, acontecimientos impresionantes, obras de largo alcance y repercusión, etc.
Aquí trataremos únicamente de los dos últimos apartados, ya que los otros suelen estudiarse bajo otros conceptos.

CARISMAS E IGLESIA. -La Iglesia es pueblo todo él profético, sujeto a esa acción del Espíritu en todos y cada uno de sus miembros, clérigos y seglares, hombres y mujeres, de todos los pueblos y tiempos. Todo en la Iglesia es pues carismático, pero, en el lenguaje ordinario, la palabra carisma no suele aplicarse a la asistencia y acción del Espíritu Santo a la Jerarquía, ni a su presencia y acción en los sacramentos, etc., sino que se reserva para designar esa acción, ordinaria o extraordinaria, llamativa o silenciosa, pero en cualquier caso imprevisible y misteriosa por la que, del modo que quiere y cuando quiere, se hace presente y actúa el Espíritu Santo distribuyendo luces y dones. Elemento en gran parte irregistrable para nosotros, pero en parte sí registrable, al menos en sus resultados y consecuencias. Elemento vital y necesario, como lo es también el oficial, y que pertenece, por tanto, a la realidad íntima de esa Iglesia; por tanto, siempre se tiene que dar en la misma. Así no hay que extrañarse de que los signos maravillosos, antes prometidos, se hayan prodigado en su historia, más en algunos momentos claves, como tuvo lugar en los primeros tiempos cristianos.
Su disminución en otros nada significa, ya que la distribución de los mismos se rige por la providencia del Espíritu. La tesis del racionalismo liberal de que la jerarquía surge por la cesación de aquéllos es dogmáticamente herétíca e históricamente insostenible.

Es más, los carismas maravillosos se convirtieron en un lugar común de la apologética cristiana primitiva. Y esto a pesar del peligro iluminista que hizo pronto su aparición (gnosis, crisis montanista, etc.). Ello llevó a plantear a los Padres el problema del ´discernimiento de espíritus´, de la crítica de los ´profetas´ y de sus doctrinas, de las señales que garantizasen su misión, de precisar el valor de ciertos carismas (Didajé, Hermas, Orígenes... ). Pero siguieron afirmando su existencia, su valor y su necesidad en el vivir eclesial. Y explicaron el hecho de que no siempre se den en igual medida los carismas extraordinarios en los diversos periodos de la vida de la Iglesia, poniendo de relieve que en plenitud se habían dado sólo a Jesucristo, y con medida a su complemento (pléroma) la Iglesia; pusieron además el acento en ese elemento profético -diluido- de la santidad en la Iglesia que se expresa principalmente por la caridad de los cristianos, por la virginidad y por el martirio. 
(S. Juan Crisóstomo, Expositio in Psalmo 44,3: PG 55,186; In Ep. ad. Tim. 3;h.10: PG 62,551-552; S. Agustín, In Io 14,10: PL 35,1508 ss.; íd. Sermo 116: PL 38,659 ss.; íd. De utilitate credendi: PL 42,90-91).

Quiere decir esto que los carismas ordinarios y sencillos, privados, si queremos así llamarlos, se dan sin cesar más o menos abundosamente en el vivir normal de los fieles cristianos, con su repercusión imponderable para el conjunto total de la vida de la Iglesia. Cierto que los milagros, profecías, etc., también se dan en ella, y más de lo que a veces se piensa (es innegable la significación de fenómenos como el de Lourdes en todo su conjunto, por citar un caso perfectamente documentado). Y serán argumentos apologéticos más o menos valiosos para acreditar la presencia del Espíritu en la misma (piénsese en lo que dice el conc. Vaticano I, sessio III, cap. 3: Denz.Sch. 3013). Pero no debe olvidarse a los carismas sencillos; e incluso puede afirmarse, siguiendo a los Padres, que debe ponerse el acento en ellos.
La Teología dogmática de los siglos precedentes al XX estudió poco el tema. No así los estudiosos de la Teología espiritual, como, p. ej., el P. Arintero. En cambio la Eclesiología del s. XX, en parte para corregir errores de algunos ´movimientos carismáticos´ mal orientados, en parte por una profundización en algunos puntos del dogma antes menos estudiados, ha fijado en ellos su atención, para subrayar que la acción del Espíritu Santo, tanto por la asistencia a los medios institucionales como por su acción inesperada, constituye la intra-historia de la Iglesia. Sería, pues, un error desconocer uno u otro aspecto. La vida divina de caridad, los santos, las virtudes de los fieles, son la irradiación de espiritualidad que, como fermento del mundo, la Iglesia difunde siempre.
Ese elemento carismático es el que explica en gran parte páginas capitales de su Historia. Recuérdense los casos proféticos de un Francisco de Asís, de una Catalina de Siena, de una Teresa de Ávila, de una Teresa del Niño Jesús, por citar algunos. Y tantas iniciativas privadas de reforma y mejora que partiendo de la base santificaron a toda la Iglesia.

ERRORES Y DEFORMACIONES. 
Pueden darse en dos direcciones fundamentalmente:
a) En el orden de la espiritualidad y de la vida mística como ocurre en todos aquellos planteamientos en los que, de manera más o menos clara, se otorga una primacía a los fenómenos místicos extraordinarios, valorándolos más que la práctica de la caridad y de las demás virtudes. En su extremo, encontraríamos al quietismo con sus diversas manifestaciones.

b) En el orden de la vida eclesial como sucede con todos aquellos planteamientos que, olvidando la íntima unidad que existe entre institución y carisma extraordinario, oponen el uno al otro, otorgando una primacía a lo carismático sobre lo institucional, a lo que, previamente. han concebido como no animado por el Espíritu. En este sentido todos esos movimientos implican un error dogmático, bien porque (como ocurrió con Montano, v., y con algunos movimientos surgidos a partir de Joaquín de Fiore, especialmente con los Fratricelos) piensen que la obra de Cristo no fue definitiva y afirmen que se ha dado una nueva y radical efusión del Espíritu que instaura un orden nuevo; bien porque (como ocurre con el protestantismo) piensen que la Iglesia puede ser infiel a su mandato originario, lo que, llevado a sus últimas consecuencias, conduce a intentar buscar un contacto con el Espíritu Santo al margen de toda institución como sucede, en mayor o menor grado, con los cuáqueros, los adventistas, los pentecostales, etc.
Actividad Nª 1 Explica la clasificación de los carismas de la Iglesia los errores y deformaciones.

¿QUÉ SON LOS CARISMAS EN LA IGLESIA? Por: Alvaro Díaz | Fuente: catholic-link 
Te lo explicamos en 10 sencillos puntos

Probablemente hemos escuchado que en la Iglesia hay muchos carismas y nos podemos preguntar: ¿eso qué significa? Si la Iglesia que ha fundado Jesucristo es universal y es una sola.

1. Los carismas son regalos del Espíritu Santo
Debemos comenzar por lo esencial. Sabemos que cuando Jesús reúne a sus discípulos y les encomienda la tarea de anunciar su Evangelio, les promete que no estarán solos en esta misión, y les envía el Espíritu Santo. En Pentecostés los apóstoles son bendecidos con diversos dones para su misión, y a lo largo de la historia el Espíritu sigue bendiciendo a cada uno de nosotros. A estas gracias del Espíritu las podemos llamar carismas (la palabra carisma viene del griego charis y se traduce como gracia). Son precisamente estos regalos que recibimos, cada uno o de manera colectiva, para edificar la Iglesia y para el servicio de los demás. El Espíritu no solo actuó en esa ocasión, continúa haciéndolo hoy, Él es quien anima, alienta y sigue edificando a la Iglesia.

2. Son una riqueza para la Iglesia y para el mundo
El propósito de estos regalos es seguir edificando la Iglesia, seguir propagando el Evangelio, para mantener viva la misión original de hacer presente la Buena Nueva y comunicarla a todos los hombres. Estos dones del Espíritu requieren de la generosa colaboración de quienes los reciben, de la disposición no solo de acogerlos sino de ponerlos en servicio de este propósito, de hacerlos fructificar.

3. Dios actúa a lo largo de la historia. Su acción es dinámica, viva, llena de sorpresas
Es muy consolador saber que la acción de Dios se mantiene a lo largo de más de 2000 años y que es la garantía que la Iglesia perdure; incluso sabiendo de las debilidades humanas, de tantas fragilidades y de tantos pecados. Dios, que se mantiene fiel a su intención, sigue actuando en cada momento histórico. Él otorga sus carismas (que son respuesta para el hombre situado en un momento histórico específico) a quienes quiere.

4. Los carismas son concretos y reales
Cuando el Espíritu Santo ha regalado a la Iglesia diferentes carismas, estos se han concretado y se han hecho reales a través de personas que los han expresado a través de su vida y de sus obras. Podemos recordar en la historia de la Iglesia distintas expresiones y rostros concretos, por ejemplo: san Agustín, san Benito, san Francisco de Asís, santo Domingo, santa Teresa, san Ignacio de Loyola, san José María Escrivá, entre otros. Cada uno, en una época con necesidades particulares, van plasmando una espiritualidad que, aunque distintas entre sí, no se han alejado de la Espiritualidad única de la Iglesia sino que la han enriquecido. No es que ellos se hallan inventado una manera de vivir la fe, sino que han respondido a un llamado que Dios les ha regalado para edificar a su Iglesia.

5. El Espíritu de Dios nos une a pesar de nuestras diferencias
¿Cómo mantener la unidad de la Iglesia si hay diferentes carismas y espiritualidades? La manera como podemos aproximarnos a esta diferencia es desde la complementariedad, es decir valorando la riqueza que cada experiencia puede aportar. Podrá pensarse por ejemplo que los más valiosos son los carismas misioneros, apostólicos, que hacen muchas obras concretas para ayudar, para evangelizar y menospreciar el valor de los carismas contemplativos, que acentúan la vida de oración, de recogimiento, de silencio. Ambos se complementan y cada uno aporta una riqueza para el propósito común.

6. Somos distintos, pero de la misma familia
«Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo» (1 Cor 12,4).
La Iglesia que quiso Jesús es Universal, ella es capaz de acoger y abrigar a todos. Las diferencias que tenemos (incluso lo que hacemos parte de una misma familia) son una riqueza; no todos estamos llamados a ser iguales. Piensa por ejemplo en tu propia familia: en ella hay diferencias, en las personalidades, en las opiniones, en las maneras de aproximarse a la realidad, en los gustos, etc. Lo que los une no es que todos sean iguales, sino el amor que se tienen y el objetivo y propósito común. Analógicamente la Iglesia permanece unida a pesar de distinciones, gracias al Amor de Dios, al Espíritu Santo.
 
7. ¿Por qué competir? Vamos a construir
«La comunión en la Iglesia no es pues uniformidad, sino don del Espíritu que pasa también a través de la variedad de los carismas y de los estados de vida. Éstos serán tanto más útiles a la Iglesia y a su misión, cuanto mayor sea el respeto de su identidad. En efecto, todo don del Espíritu es concedido con objeto de que fructifique para el Señor en el crecimiento de la fraternidad y de la misión» (Juan Pablo II).
Dada la diversidad y la variedad de carismas que el Espíritu ha suscitado, a veces pudiera pasar que uno se pregunte si es que hay uno mejor que otro, incluso en algunas ocasiones parece que entre miembros de diferentes grupos y movimientos eclesiales hubiera comparaciones o hasta competiciones. Si se comprende que no se trata de mostrar quien es mejor, sino reconocer que cada uno es valioso porque ha sido querido por Dios en algún momento, se podrán enfocar las diferentes acciones en una misión común que edifique a la Iglesia.

8. No hay mejores ni peores
El valor que representa cada uno de los carismas está dado por el amor con el cual Dios los ha querido que existan y embellezcan a su Iglesia. Una figura bonita es pensar en la Iglesia como un gran jardín, y los carismas como distintas flores que pueden ocuparlo. Si todas las flores fueran iguales sería bonito, pero, ¡qué hermoso sería este jardín entre mayor variedad de colores, formas y aromas tuviera! flores distintas que enriquecen, aportando cada una lo propio de su ser.
«Extraordinarios o sencillos y humildes, los carismas son gracias del Espíritu Santo, que tienen directa o indirectamente una utilidad eclesial; los carismas están ordenados a la edificación de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo» (Catecismo 799).

9. Somos una sola Iglesia
¡Qué grande es nuestra fe! ¡Qué don más grande hemos recibido de Dios! tan grande que no se agota con el paso de los años, no se agota a pesar de muchas maneras de expresarla. La fe que hemos recibido es maravillosa y nos debe llenar de esperanza, que a pesar de que el mundo constantemente cambie, con desafíos novedosos que nos pareciera no saber cómo responder, la misericordia de Dios es mayor y nos sorprende siempre con su presencia, con la creatividad propia de su Espíritu que se las ingenia para ofrecer al mundo lo que necesita, a través de sus dones y sus carismas que se encarnan en personas y realidades concretas.

10. Nuestra misión es única
Finalmente, hay que recordar que los carismas en la Iglesia, entendidos como esos dones de Dios, siempre han tenido una intención y un propósito: manifestar el amor de Dios en el mundo, el amor misericordioso que Dios tiene a cada uno de los hombres. La Iglesia de Cristo es la expresión más real y cierta de que Dios nos ha amado, nos ama y nos amará eternamente. Dios quiere que todos los hombres encuentren la Salvación y los carismas son esos detalles bondadosos que tiene para manifestar esta realidad.

Actividad Nº2 ¿cómo podemos entender que hay estas distinciones de carismas ?, ¿cuál carisma es el válido o cuál es el mejor? Explica



PARA QUÉ SIRVEN CARISMAS
Son regalos que el Espíritu Santo da a quien quiere con una finalidad Hablamos ahora de dones espirituales, no del don natural que tienen muchas personas con carisma para determinadas actividades humanas. Con frecuencia, no somos conscientes de todo lo que recibimos constante y gratuitamente de Dios. Por ejemplo, en el bautismo y otros sacramentos los cristianos reciben los “dones del Espíritu Santo”, de forma ordinaria y permanente.

Estos maravillosos siete dones son:


¿Qué son los carismas según el catecismo?
El Catecismo (799) dice al respecto: “Extraordinarios o sencillos y humildes, los carismas son gracias del Espíritu Santo, que tienen directa o indirectamente una utilidad eclesial; los carismas están ordenados a la edificación de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo”.
Por tanto, los carismas son gracias del Espíritu Santo que permiten actuar en aspectos o circunstancias determinadas. Los carismas no son requisitos para la salvación personal, no es más santo el que tenga mayores carismas, y no se reciben por el bautismo ni por ningún otro sacramento.
¿Para qué son los carismas?
Dios los concede de forma incomparable dentro de la Iglesia, por los méritos de Cristo, para el bien común, y para la renovación y construcción y utilidad de la Iglesia. En cada carisma el Espíritu revela su presencia con un don que también es un servicio.
El Espíritu Santo los concede a quien quiere, con lo que lo capacita y dispone para asumir algunas obras y funciones específicas.
El n. 800 del Catecismo dice: ”…son una maravillosa riqueza de gracia para la vitalidad apostólica y para la santidad de todo el Cuerpo de Cristo. Los carismas constituyen tal riqueza siempre que se trate de dones que provienen verdaderamente del Espíritu Santo y que se ejerzan de modo plenamente conforme a los impulsos auténticos de este mismo Espíritu…”.
¿Cómo actúan?
Son gracias que pueden ser desde transitorias a más o menos constantes. El Espíritu Santo los da y los quita según su beneplácito. Por eso se debe discernir cada expresión de apariencia carismática si provienen de Dios, o no.
Los carismas surgen con formas nuevas y diferentes según las necesidades de la Iglesia.
¿Cuáles son los carismas?
Es un empeño inútil tratar de hacer un esquema rígido dentro del cual cupiese toda la infinita dinámica del Espíritu. No hay listados exhaustivos de carismas. Sin embargo, san Pablo enumeró una serie de carismas en su primera Carta a los Corintios (12, 4-12): “Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. El Espíritu da a uno la sabiduría para hablar; a otro, la ciencia para enseñar, según el mismo Espíritu; a otro, la fe, también el mismo Espíritu. A este se le da el don de curar, siempre en ese único Espíritu; a aquel, el don de hacer milagros; a uno, el don de profecía; a otro, el don de juzgar sobre el valor de los dones del Espíritu; a este, el don de lenguas; a aquel, el don de interpretarlas. Pero en todo esto, es el mismo y único Espíritu el que actúa, distribuyendo sus dones a cada uno en particular como él quiere. Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo”.
Aunque no podemos elaborar un listado completo de carismas, sí se han realizado esquemas orientativos:
·         Los que se refieren a la instrucción de los fieles: el carisma de apóstol, de profeta, de doctor, de evangelista y de exhortador, la palabra de sabiduría, la palabra de ciencia, el discernimiento de espíritus, el don de lenguas, el don de interpretar las lenguas.
·         Los que tiene que ver con el alivio de los fieles: el carisma de limosna, de la hospitalidad, el don de asistencia, el de la fe, las gracias de curaciones, el poder de milagros.
·         Los relacionados con el gobierno de la comunidad: el carisma de pastor, el de aquel que preside, los dones de ministerio, los dones de gobierno.
·         Hay muchos más carismas, como son, por ejemplo, el carisma de la vida religiosa, el carisma de la infalibilidad del Papa.
En cualquier caso, la Iglesia, prudentemente establece que “parece siempre necesario el discernimiento de carismas. Ningún carisma dispensa de la referencia y de la sumisión a los pastores de la Iglesia” (n.800 del CIC).




Aplicamos lo aprendido:
·         Realizamos carteles sobre los dones del Espíritu Santo y carismas dentro de la Iglesia
·         Explica dos carismas que más resalten en tu comunidad.
·         Realiza un Organizador Visual de los carismas del Espíritu santo.
·         Explica cada uno de los dones des Espíritu santo.
·         ¿de qué manera actúa los dones y carismas del Espíritu santo y cuanto estoy dispuesto a aceptarlos?

domingo, 14 de abril de 2019

La época victoriana en Inglaterra 4º secundaria

La época victoriana en Inglaterra es una de las que se recuerda como de las mas prosperas para este país, ya que en ese momento tuvo todo el esplendor de la revolución industrial, así como también fue el momento donde más colonias tuvo en todo el mundo, por lo que la riqueza de este país estaba en lo más alto, así como también estaba considerada como la máxima potencia mundial.
Seguramente la reina Victoria será una de las más recordadas en la historia no solo por ser la monarca que más tiempo permaneció en el trono de Inglaterra, sino también por todos los cambios positivos que sucedieron durante su gobierno, según la visión de algunos sociólogos e historiadores cuando la reina fue coronada Inglaterra era un país agrícola y artesanal, pero cuando muere la reina este país era la potencia mundial y había podido industrializar la producción así como también había desarrollado una red de ferrocarriles envidiable para el resto del mundo.

La época victoriana para Inglaterra también será recordada como el periodo de tiempo que mas derechos se le otorgaron a la mujer ya que en particular la reina Victoria fue una de las monarcas que más se preocupo en promover leyes a favor de su género.


Política
Al momento en que la reina Victoria comienza su mandato, los reyes no eran vistos con el mismo respeto que en épocas anteriores debido al alto crecimiento del pensamiento democrático en países como Estados Unidos y Francia. Si además de esto tomamos en cuenta que gran parte del poder gubernamental era ejercido por el parlamento elegido de manera representativa, podemos decir que más que una monarquía pura, fue una monarquía constitucional, por lo cual, los puntos en los que podía legislar la reina eran muy limitados.

Claro está que esto, además de dificultarle el mandato, propiciaba el desarrollo de la política basada en debates y artimañas (tanto buenas como malas), más aún cuando tomamos en cuenta los enfrentamientos que ocurrían entre su primer ministro de confianza William Glandstone y Benjamin Disraeli, su contendiente, los cuales eran reseñados por la prensa para conocimiento público.

Anteriormente mencionamos que el parlamento era representativo, es decir, sus miembros decidían lo que “era mejor” para mantener la gobernabilidad y el crecimiento del imperio, y eran elegidos mediante el voto. Esto no quiere decir que era un régimen democrático, ya que muy poca gente podía votar por sus gobernantes; al inicio del reinado de Victoria sólo un quinto de la población masculina adulta tenía derecho al sufragio.

¿Qué ocurría con las mujeres en este sentido? Simple y tajantemente, no podían votar, incluyendo a la reina. Eran vetadas de elegir representantes parlamentarios, aunque a mediados de la era victoriana se les tenía permitido participar en la elección de leyes de bajo impacto y en la comunidad escolar. Ya para 1901, año de muerte de la reina, a pesar del incremento en la población electora, aún había protestas debido a que, en consideración de algunos, el permitirle votar a la clase trabajadora era poner el destino del reino en manos de gente ignorante y poco calificada debido a su falta de educación formal.

Sociedad

La sociedad de la Inglaterra victoriana era expresamente jerárquica, dividida en clase alta, clase media, y clase trabajadora. Los factores que determinaban en qué escaño social se encontraba una familia eran la cantidad de dinero que se poseía y la historia familiar. Obviamente, a mayor altura en el escalafón mejor era la educación a la que se tenía acceso debido a que se podían costear mejores profesores, profundizando así la brecha entre sectores.

Al comienzo de la era victoriana, la clase alta o élite era compuesta por unas pocas familias de larga tradición, las cuales se consideraban protectoras de las clases bajas, y sentían que debían gobernar por derecho divino. Era su obligación el evitar que la sociedad se saliera del carril, afianzando sus creencias en la religión y la riqueza para argumentar que solamente aquellos que poseyeran títulos y grandes terrenos podían decidir sobre el futuro de la nación.
A medida que pasaba el tiempo y las ideas del “hombre trabajador”, influenciadas por el sueño americano, se esparcían por el mundo junto con el desarrollo industrial que abría las puertas a grandes cantidades de empleos y desarrollo nunca antes vistos, la clase media fue ganando dinero con la creación de industrias y la generación de comercio internacional, lo cual fue modificando los escaños superiores de la escalera social, permitiendo a familias que antes no gozaban de alto prestigio y riquezas el volverse parte de la aristocracia.

Ahora, mientras todo esto ocurría con la clase alta y media, la clase trabajadora sufría de ciertas tribulaciones, y es

que, a pesar de la gran cantidad de empleos que se iban haciendo disponibles, estos eran solamente accesibles para aquellos que tuviesen una cierta formación o, al menos, experiencia suficiente para ser de utilidad.

Esto quiere decir que así como unos obtenían trabajo, otra cantidad de personas lo perdían o no tenían la oportunidad de ingresar al competitivo mercado laboral, el cual ya comenzaba a verse influenciado por el panorama mundial gracias a la llegada de inmigrantes en busca de oportunidades, por lo cual era común ver a niños trabajando y mujeres prostituyéndose para ayudar con los gastos familiares, o sencillamente a familias enteras viviendo en la calle o refugios por carencia de ingreso económico.

Literatura y artes

Pasemos ahora a la expresión humana, al desarrollo de la creatividad y la divulgación del pensamiento. A pesar de cuan “fría” pueda sonar la palabra industrialización, la verdad es que fue un germen que propició el desarrollo del calor humano en cuanto a las artes y la literatura. Durante la época victoriana, con escritores como Charles Dickens o William Thackeray, la novela inglesa pasó de ser poco tomada en cuenta a convertirse en el género literario por excelencia. Se caracterizaba por ser una fusión entre romanticismo y realismo, idealizando el trabajo duro, el sacrificio y el amor. Los escritos estaban cargados de lecciones morales y críticas a problemáticas sociales, claramente extraídos de los males que afligían a las clases bajas debido a la modernización. A pesar de esto y del pesimismo que se dejaba entrever en varias obras, predominaba el idealismo heroico y justiciero sobre el mal y la desesperación.

Valores y moralidad


Cuando hablamos del código de conducta social en la era victoriana, la palabra que más destaca es contradicción. Se les exigía a las personas comportarse intachablemente, se reprendían severamente los crímenes y el tema sexual era considerado taboo. Se llegaba hasta tal punto que las mujeres llegaban con casi ningún conocimiento sobre sexualidad al matrimonio, iniciándose por completo durante la noche de boda, volviéndose incluso una experiencia traumática. La iglesia tenía un gran impacto en este patrón de conducta debido a que sus enseñanzas profesaban la abstinencia y la moderación, además de que era bien visto el ser reconocido por los pares como una persona virtuosa, religiosamente hablando.
¿Por qué mencioné la palabra contradicción? Porque debido a la obligación de mantener esta imagen de dignidad, los deseos cohibidos terminaban aflorando tarde a temprano y eran aliviados con actos de promiscuidad, pedofilia o prostitutas, las cuales eran fáciles de encontrar debido a, como señalamos anteriormente, la gran cantidad de mujeres pobres que necesitaban llevar el pan a la mesa.

Las mujeres

Para las mujeres en la era victoriana la vida estaba llena de privaciones y dificultades. Socialmente eran consideradas menos que los hombres, no tenían derecho a votar y estaban relegadas a ser amas de casa y a dedicarse únicamente a sus hijos. Se consideraba que la única función de la mujer era la de concebir herederos para el hombre, por lo cual no tenían derecho a tener propiedades o a participar en actividades sociales en las cuales se tomasen decisiones importantes para la comunidad.
Anteriormente hemos mencionado que para ellas la sexualidad era un taboo, y es que, a diferencia del hombre, todo lo que proviniera del cuerpo femenino era considerado un pecado. Placer sexual, fluidos corporales o problemas de salud, eran achacados a la falta de comportamiento moral que una mujer podía haber tenido en un momento tanto privado como público de su vida.

Esto se veía reflejado en el hecho de que cuando la mujer tenía su primera menstruación, se le enseñaba que esta era algo vergonzoso y que debía mantenerse oculta, y que, para evitar que sea detectada, tenía que utilizar paños de tela que absorbieran el sangrado, lo cual resultaba en infecciones debido a lo antihigiénico que era. En cuanto al matrimonio, este era considerado como una transacción mediante la cual el hombre obtenía a una mujer; el amor o la voluntad femenina no eran tomados en cuenta. El futuro esposo arreglaba los términos con el padre de la novia, el cual le ofrecía una dote para que aceptase a su hija. Esto quiere decir que, según las creencias sociales de esa época, la mujer no valía nada, o valía tan poco que el padre tenía que pagar para que su hija fuese tomada como esposa a cambio del estatus social que esta obtendría luego del casamiento.
Hubo varias luchas sociales a favor del derecho de la mujer, pero estas procedieron lentamente, logrando concederle a la fémina derechos para poder divorciarse y tener una propiedad que pudiese llamar propia.

Familia
En el ámbito familiar el hombre fungía como pilar principal del hogar, tanto autoritaria como financieramente. La mujer sólo podía ocuparse de mantener la casa limpia, cuidar a los hijos y complacer al esposo. A medida en que iban creciendo, los hijos eran tratados de maneras muy distintas dependiendo de su género; los varones debían aprender a valerse por sí mismos, estudiando (cuando era posible), obteniendo un empleo y ayudando con los gastos. Las niñas, para cumplir con su futuro rol de soporte para el esposo, debían aprender a realizar las labores del hogar para luego buscar un candidato apropiado para el matrimonio.
Economía

La industrialización trajo un enorme crecimiento económico para la Inglaterra victoriana, y es que, según historiadores, los años medios de esta época pueden ser considerados como los “años dorados” de Inglaterra. El comercio internacional fluía de buena manera debido a los tiempos de paz que se vivían, y las importaciones de materiales textiles y maquinaria repuntaban entre los productos negociados. Para finalizar, debemos mencionar que en toda sociedad, sea antigua o moderna, el ser humano busca la manera de crear su propia imagen, de sentirse parte del grupo, lo cual se ve claramente reflejado en las vestiduras que se vuelven comunes durante dicho periodo. Para leer sobre la moda durante la época Victoriana, visite el enlace debajo.

Trabajo de extensión.

en tu cuaderno de trabajo realiza esquemas o mapas (organizadores virtuales) sobre el tema según:
lo social, económico, moral.
explica la función del papel de la mujer en la sociedad victoriana.
realiza que conclusiones nos brinda la epoca Victoriana.

Observa la película y desarrolla el cuestionario

Película: La Reina Victoria.

Narra la juventud de la Reina Victoria de Inglaterra, su ascenso al trono y la legendaria historia de amor que la unió al Príncipe Alberto. En 1837, Victoria de Kent, con sólo 17 años, se convierte en el centro de una lucha por el poder. El Rey Guillermo, su tío, está a punto de morir. Victoria, a pesar de que vive apartada de la corte por voluntad de su madre, aspira al trono, aunque sólo cuenta con el apoyo de su institutriz. Tras la muerte de su tío, Victoria es coronada reina de Inglaterra (1837-1901)

viernes, 22 de marzo de 2019

Examen Diagnóstico de HGE de Quinto año



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domingo, 10 de marzo de 2019

Via crucis con dibujos de Pachi-Fano

lunes, 25 de febrero de 2019

EXAMEN DE NOMBRAMIENTO DOCENTE 2017 RECONSTRUIDO

domingo, 27 de mayo de 2018

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domingo, 13 de mayo de 2018

LAS PRUEBAS SOBRE LA EXISTENCIA DE DIOS


LAS PRUEBAS SOBRE LA EXISTENCIA DE DIOS

Las cinco vías (ver Suma Teológica, 1, q2, a3): 

Introducción 
1.       Primera vía: Se funda en el movimiento 
2.       Segunda vía: Se basa en la causalidad eficiente 
3.       Tercera vía: Se fundamenta en la contingencia de los seres 
4.       Cuarta vía: Considera los grados de perfección que hay en los seres 
5.       Quinta vía: Se toma del gobierno del mundo 
DESDE LA BIBLIA 
1.      Conocimiento de Dios por medio de la creación
2.      Conocimiento de Dios por los grados de perfección
3.      El testimonio de la conciencia
4.      La experiencia de Dios

Introducción
Vivimos en un mundo marcado por la cultura de muerte. Las constantes manifestaciones de rupturas con uno mismo como soledad, tristeza, sin sentido, búsquedas desenfrenadas de falsas seguridades; las rupturas con los demás traducidas en violencia, delincuencia, terrorismo, guerras, entre otras; no tienen otra causa que la ruptura fontal con Aquel que nos creó y nos conoce plenamente, Dios mismo. El anhelo de infinito que cada hombre experimenta en lo más profundo de su corazón se ve traicionado al cerrarle la puerta al Único que puede saciar esa nostalgia de eternidad.
En la historia de la humanidad siempre han estado aquellos que niegan explícitamente a Dios, los denominados ateos; otros que crean dioses a sus medidas trayendo como consecuencia visiones reducidas de Dios, como por ejemplo: los deístas, los panteístas, los idealistas kantianos, etc.
En nuestros días percibimos -por el avance del secularismo- la ausencia de Dios en las estructuras de nuestra sociedad, una sociedad que termina poniendo a Dios "entre paréntesis", regida por un estribillo cada vez más común: "si Dios no está en mi vida práctica y no tengo como probar si existe o no existe, entonces no me interesa".
Ante este panorama, los católicos enfrentamos la urgencia de hacer una opción clara y decidida por anunciar con sólidos argumentos que Dios sí existe y está muy cerca de cada uno de nosotros.
El hombre puede llegar al conocimiento de Dios de muchas maneras. Todas ellas responden tanto a la capacidad natural de la inteligencia humana de conocer la existencia de Dios, como a la Revelación divina que nos ofrece de El un conocimiento sobrenatural.
Por ello, seguidamente señalaremos los principales postulados que nos permiten afirmar que Dios existe, es real y es cercano.
Empezaremos con las cinco vías que Santo Tomás de Aquino desarrolló hace más de 700 años para demostrar la existencia de Dios, desde un conocimiento a posteriori, es decir una manera de aproximarse a la realidad divina desde la experiencia sensible, que va de lo conocido a lo desconocido, de lo sensible a lo espiritual, de los efectos a la causa suprema.

PRIMERA VÍA: SE FUNDA EN EL MOVIMIENTO

1) Es innegable, y consta a nuestros sentidos, que hay cosas que se mueven, es decir, que cambian. No se trata sólo del movimiento en sentido físico (locomoción), sino en sentido metafísico, es decir, como paso de la potencia al acto (cambios de una condición a otra, de un ser a otro, etcétera).
2) Pues bien, todo lo que se mueve, cambia, muda o transforma es movido por otro, ya que nada se mueve más que cuando está en potencia respecto a aquello para lo que se mueve. En cambio, mover requiere estar en acto, ya que mover no es otra cosa que hacer pasar algo de la potencia al acto, y esto no puede hacerlo más que lo que está en acto. Por ejemplo, el fuego hace que un leño -que está caliente sólo en potencia- pase a estar caliente en acto. Pero no es posible que una misma cosa esté, a la vez, en potencia y en acto respecto a lo mismo, sino en orden a cosas diversas. Es imposible que una misma cosa sea, por lo mismo y de la misma manera, motor y móvil, como también lo es que se mueva a sí misma. Por consiguiente, todo lo que se mueve es movido por otro.
3) Pero, si lo que mueve a otro es, a su vez, movido, es necesario que lo mueva un tercero, y a éste otro. Mas no se puede seguir indefinidamente, porque así no habría un primer motor, y, por consiguiente, no habría motor alguno, pues los motores intermedios no mueven más que en virtud del movimiento que reciben del primero, lo mismo que un bastón nada mueve si no lo impulsa la mano.
Por consiguiente, es necesario llegar a un primer motor que no sea movido por nadie.
4) Este primer motor que no es movido por nadie es el que todos entienden por Dios. Luego Dios existe.

SEGUNDA VÍA: SE BASA EN LA CAUSALIDAD EFICIENTE

1) Nos consta por experiencia que hay en el mundo sensible un orden determinado entre las causas eficientes, pues están subordinadas esencialmente entre sí para la producción de un efecto común.
2) Pero no se da, ni es tampoco posible, que una cosa sea causa de sí misma, ni en el orden del ser ni en el de la operación, pues en tal caso habría de ser anterior a sí misma, y esto es imposible.
3) Ahora bien: esa serie de causas eficientes, subordinadas esencialmente entre sí, no se puede prolongar indefinidamente, porque siempre que hay causas eficientes subordinadas, la primera es causa de la intermedia, y ésta causa de la última. Cada una de estas causas actúa por influjo de las causas que la preceden. Y así tenemos que, suprimida una causa se suprime su efecto. Por consiguiente, si no existiese una causa primera, tampoco existiría la intermedia, ni la última. Si, pues, se prolongase indefinidamente la serie de causas eficientes, no habría causa eficiente primera y, por tanto, no habría efecto último, ni causa eficiente intermedia, cosa falsa a todas luces.
Por consiguiente, es necesario que exista una causa eficiente primera.
4) Esta causa eficiente primera, que no es causada por ninguna otra, a la que están subordinadas todas las demás causas; es decir, esta causa eficiente incausada es llamada por todos Dios. Luego Dios existe.

TERCERA VÍA: SE FUNDAMENTA EN LA CONTINGENCIA DE LOS SERES

1) Es evidente que hallamos en la naturaleza seres que pueden existir o no existir, pues vemos seres que vienen a la existencia por generación y seres que se destruyen por corrupción; es decir, seres que no tienen en sí mismos la razón de su existencia, sino que están condicionados por otros seres, y, por tanto, hay posibilidad de que existan y de que no existan. Estos seres reciben el nombre de seres contingentes.
2) Ahora bien: es imposible que los seres contingentes hayan existido siempre, ya que lo que tiene la posibilidad de no ser, hubo un tiempo en que no fue. Es decir, los seres contingentes, que tienen la posibilidad de existir y de no existir, reciben la existencia, no por sí mismos, sino por otro ser que ya existe. Así, pues, los seres contingentes son, por esencia, efecto, seres que piden causa, seres que alguna vez han comenzado a existir causados por otro.
Pero, como ya se demostró antes (segunda vía), es imposible y absurdo que haya una serie infinita de seres contingentes, es decir, de causas subordinadas, ya que es imposible que sólo existan efectos.
Por consiguiente, los seres contingentes exigen la existencia de un ser que no haya comenzado a existir; un ser no causado, que exista por sí mismo; un ser que ha existido siempre. A este ser se le llama ser necesario.
3) Pero el ser necesario, o tiene la existencia por sí mismo, o la ha recibido de otro ser necesario superior. En esta segunda hipótesis, si el ser necesario ha recibido su existencia de otro ser necesario superior, es imposible aceptar una serie indefinida de seres necesarios. Es forzoso, por tanto, admitir la existencia de un ser necesario que exista por sí mismo y que no tenga fuera de sí la causa de su necesidad, sino que sea causa de los demás seres.
4) A este ser necesario, que no tiene la existencia recibida de otro, sino que existe por sí mismo, en virtud de su propia naturaleza, es al que todos llaman Dios. Luego Dios existe.

CUARTA VÍA: CONSIDERA LOS GRADOS DE PERFECCIÓN QUE HAY EN LOS SERES

1) Vemos en los seres que unos son más o menos buenos, más o menos verdaderos y nobles que otros; y lo mismo ocurre con las diversas cualidades. Así, por ejemplo, nadie duda que el hombre es más perfecto que el animal; el animal, más perfecto que el vegetal; y éste más perfecto que el mineral. Lo propio se ha de decir de la bondad, de la verdad, de la nobleza y de otras perfecciones semejantes, las cuales están realizadas en todos los seres según una diversidad de grados, en virtud de la cual unos seres son más perfectos que otros.
2) Pero la diversidad de grados que se da en esas perfecciones, es decir, las cosas más o menos buenas, más o menos verdaderas, más o menos bellas, etc., suponen la existencia de lo máximo; están reclamando un ser óptimo, verdaderísimo, bellísimo, etc. En otras palabras, esos grados dc perfección son algo causado por otro, el cual, si posee esas perfecciones en grado limitado, las tendrá, a su vez, causadas por otro.
3) Pero como es imposible admitir una serie infinita de causas limitadas, causadas, en este proceso de ascensión, llegamos a una primera causa en donde todas esas perfecciones se encuentran en grado sumo y en toda su plenitud. Por lo tanto, ha de existir algo que sea verísimo, nobilísimo, bellísimo y óptimo, y por ello ente o ser supremo, pues lo que es verdad máxima es máxima entidad.
Ahora bien: quien tiene una perfección pura en grado máximo, o por esencia, es causa de esta perfección en todos aquellos que la poseen en grado inferior, o por participación. Además, no puede ser más que un único ser, una única perfección subsistente en sí misma, una única perfección en toda su plenitud y totalidad.
4) Por consiguiente, existe algo que es para todas las cosas causa de su ser, de su bondad, de su belleza y de todas sus perfecciones, porque se trata del Ser sumo, de la Verdad suma, de la suma Bondad; y a este ser todos lo llamamos Dios. Luego Dios existe.

QUINTA VÍA: SE TOMA DEL GOBIERNO DEL MUNDO

1) Vemos que cosas que carecen de conocimiento, como los cuerpos naturales, obran por un fin, como se comprueba observando que siempre, o casi siempre, obran de la misma manera para conseguir lo que más les conviene, es decir, su plena evolución y desarrollo, o la conservación de su especie, o el orden dinámico del cosmos, etc., por lo que se comprende que no van a su fin obrando al azar, sin rumbo ni orientación, sino intencionadamente.
2) Ahora bien: los seres que carecen de conocimiento no pueden tender a sus respectivos fines si no los dirige un ser inteligente que conozca dicho fin, a la manera como el arquero dirige la flecha.
3) Esta inteligencia ordenadora no puede estar ordenada por una serie indefinida de inteligencias, sino que es preciso llegar a un ser inteligente supremo, que consiste en su mismo acto de entender, un entender infinito, subsistente y único; es decir, que es el origen y el fundamento de todas las demás inteligencias que conocen y dirigen las cosas carentes de conocimiento a sus propios fines.
4) Luego existe un Ser inteligente supremo que dirige todas las cosas naturales a sus respectivos fines, y a este Ser lo llamamos Dios. Luego Dios existe.

DESDE LA BIBLIA

Junto a estas cinco pruebas también podemos llegar a constatar la existencia de Dios aproximándonos a la realidad desde un fundamento bíblico:

A) CONOCIMIENTO DE DIOS POR MEDIO DE LA CREACIÓN
La Sagrada Escritura atestigua este principio: la razón humana puede conocer a Dios por medio de la creación, pues las cosas creadas son testimonio permanente de su Autor y llevan a su Conocimiento con alcance universal.
En este sentido, en el Libro de la Sabiduría encontramos dos motivos por los cuales el hombre puede alcanzar el conocimiento de Dios. Uno es la belleza que hay en las criaturas: por la contemplación de las diversas bellezas creadas, el hombre puede alcanzar el conocimiento de Aquel que es la fuente de toda belleza, Dios, Belleza Suprema. El otro motivo es el poder y la fuerza que existe en la naturaleza creada: las fuerzas de la naturaleza son un reflejo de la Omnipotencia de Aquel a quien se someten todas las potencias.
"Vanos son por naturaleza todos los hombres que ignoran a y no alcanzan a conocer por los bienes visibles a Aquel-que-es, ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice; sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, rectores del universo. Si, seducidos por su belleza, los tuvieron como dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de todos ellos, pues es el Autor mismo de la belleza quien los creó. Y si se admiraron de su poder y de su fuerza, debieron deducir de aquí cuánto más poderoso es su Creador; pues, de la grandeza y de la belleza de las criaturas, se llega por razonamiento al claro conocimiento de su Autor. Con todo, no merecen éstos tan grave reprensión, pues tal vez caminan desorientados buscando a Dios y queriéndole hallar. Ocupados en sus obras, se esfuerzan en conocerlas, y se dejan seducir por lo que ven. ¡Tan bellas se presentan a sus ojos! Pero, por otra parte, tampoco son éstos excusables; porque, si llegaron a adquirir tanta ciencia y fueron capaces de investigar el universo, ¿Cómo no llegaron más fácilmente a descubrir a su Señor?" (Sabiduría 13, 1-9).

B) CONOCIMIENTO DE DIOS POR LOS GRADOS DE PERFECCIÓN
Los grados de perfección que el hombre conoce en la naturaleza reflejan la perfección absoluta de un Dios único y personal, al que todos los hombres son llamados a adorar y a seguir.
"La cólera de Dios se revela desde el cielo contra la impiedad e injusticia de los hombres, que aprisionan la verdad en la injusticia; pues lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. Porque las perfecciones invisibles de Dios, su poder eterno y su divinidad, se han hecho visibles después de la creación del mundo por el conocimiento que de ellas nos dan las criaturas, de forma que son inexcusables; porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en vanos razonamientos, y su insensato corazón se llenó de tinieblas: jactándose de sabios se volvieron estúpidos, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles. Por eso, Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos; a ellos que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador, que es bendito por los siglos. Amén". (Rom 1, 18-25; ver Hech 14, 14-18; 17, 22-30).
En esta carta, el Apóstol San Pablo enseña claramente que el que no reconoce a Dios lo hace por opción libre, pues no se trata sólo de no percibir lo invisible de Dios en las cosas visibles, sino de un cerrazón del corazón que no quiere reconocer a Dios como Señor, y le niega el dominio sobre el hombre y sobre las cosas. Así, el hombre se degrada, no es capaz de reconocer su puesto en un mundo que se ha convertido en desordenado y caótico, y no acierta a descubrir la dimensión divina que aflora en todas las cosas.

C) EL TESTIMONIO DE LA CONCIENCIA
Asimismo, en la Sagrada Escritura encontramos otro medio a través del cual el hombre puede conocer a Dios: se trata de su conciencia, la cual expresa tanto la existencia de Dios como la ley natural que Dios escribió en el corazón de todo hombre.
"Cuando los gentiles, que no tienen Ley, cumplen las prescripciones de la Ley guiados por la razón natural, sin tener Ley son para sí mismos Ley -es decir, obran según su conciencia-. Y con esto muestran que los preceptos de la Ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia con los juicios que, alternativamente, ya les acusan o bien les defienden". (Rom 2. 14-15).
Los que no han recibido la Revelación de Dios conocen por su razón natural los principios esenciales que informan la ley natural. En la intimidad de su corazón, todo hombre tiene grabada una ley moral natural que participa de la ley eterna de Dios.
Por último, podemos también llegar a demostrar la existencia de Dios desde la propia experiencia interior.

EXPERIENCIA PERSONAL DE DIOS
Hay muchas personas que no necesitan de esos argumentos antes señalados para creer y amar a Dios, la experiencia interior de percibirse volcado hacia algo eterno lo conduce hacia Aquel Único Eterno, Dios mismo que toca el corazón para entrar en una infinita comunión de amor, en un diálogo personal e intenso.
Es más, el mismo hecho de estar en mayor sintonía con el sello que con su Imagen Dios ha marcado al hombre, lleva a la persona a acercarse a Dios de manera natural, teniendo la convicción de la existencia de Dios como la luz del día o las estrellas de la noche.. Justamente, como imagen de Dios, el hombre conserva esa convicción divina no como algo extraño y añadido por la presión de la cultura, sino como algo propio, como el fundamento radical de su ser, como la luz que explica el dinamismo de su vida, y como el amor en el que encuentra su plenitud.
Ejemplos en la historia de la Iglesia hay muchos, que al momento de ver el propio interior se encuentran con Aquel que ilumina cada espacio del propio ser.
Vemos esto en el testimonio de San Agustín: "Y he aquí que oigo de la casa vecina una voz, no sé si de un niño o de una niña, que decía cantando, y repetía muchas veces: ¡Toma, lee; toma, lee! Y al punto, inmutado el semblante, me puse con toda atención a pensar, si acaso habría alguna manera de juego, en que los niños usasen canturrear algo parecido; y no recordaba haberlo jamás oído en parte alguna. Y reprimido el ímpetu de las lágrimas, me levanté, interpretando que no otra cosa se me mandaba de parte de Dios, sino que abriese el libro y leyese el primer capítulo que encontrase. Porque había oído decir de Antonio, que por la lección evangélica, a la cual llegó casualmente, había sido amonestado, como si se dijese para él lo que se leía: "Ve, vende todo cuanto tienes, dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; y ven y sígueme" (Mt 19, 31); y con este oráculo, luego se convirtió a Vos. Así que volví a toda prisa al lugar donde estaba sentado Alipio, pues allí había puesto el códice del Apóstol al levantarme de allí; lo arrebaté, lo abrí y leí en silencio el primer capítulo que se me vino a los ojos: 'No en comilonas ni embriagueces; no en fornicaciones y deshonestidades; no en rivalidad y envidia; sino vestíos de nuestro Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne para satisfacer sus concupiscencias' (Rom 13, 13-14). No quise leer más, ni fue menester; pues apenas leída esta sentencia, como si una luz de seguridad se hubiera difundido en mi corazón. todas las tinieblas de la duda se desvanecieron".
También, como testimonios más cercanos a nuestra época, tenemos al Cardenal Newman, que en su afán de profundizar en la vida interior, se convierte al catolicismo por la oración y el estudio. Asimismo, está Claudel que se siente conmovido en su espíritu al oír el canto del Magníficat en una tarde de Navidad; y confiesa:
"Qué dichosas son las personas que creen! Pero... si fuera verdad... ¡Es verdad! ¡Dios existe, está ahí! ¡Es alguien, es un ser tan personal como yo! Me ama. Me llama".

Fuente
https://www.aciprensa.com/apologetica/existencia.htm#intro